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Treintona, VIAJERA y fantástica.

#A los treinta una no se queda con las ganas. Eso dice el póster de una película para mujeres de mi edad y si, debo aceptarlo. Soy de ese segmento al que llaman “treintona”.

Estar en los famosos treintas es entrar en una de las etapas de transición más importantes en la vida de una mujer y muchas veces solamente se habla de nuestro reloj biológico; cuando tener treinta no se trata de pensar en hijos, tener treinta, es una etapa de consolidación y equilibrio.

Si tienes treinta (y tantos), seguramente esto te hace sentido. Porque a esta edad somos personas más racionales que emocionales. Nos preguntamos todo, pero la pregunta principal que nos hacemos en cada aspecto de nuestras vidas es: ¿Esto que estoy haciendo me hace feliz? Y ese es nuestro termómetro interno para tomar decisiones. No es cuestión de egoísmo, al contrario, a esta edad ya aprendimos que si estamos bien le hacemos bien a nuestro entorno.

Nos seguimos equivocando, de eso no hay duda, pero nuestros errores son distintos.

Podemos tomar la decisión de cambiar de trabajo porque sabemos que no “somos demasiado grandes” para tomar ese riesgo y que el verdadero riesgo sería vivir la vida con un sentimiento de infelicidad por no aventurarnos a hacer lo que queremos.

Todavía nos enamoramos de los hombres equivocados pero también sabemos que si una relación se acaba, la vida sigue.

Viajamos a lugares en los que nunca pensamos estar y viajamos solas. Lo vemos como una posibilidad de hacer cosas distintas.

Nos gusta el reconocimiento, pero no del mundo. Nos basta con nuestro mundo.

Reconocemos que de amor no se vive. Se vive de concretar tus sueños, se vive de pasión, de compromiso, de metas, de risas, de proyectos, de momentos, de viajes.

Nos atrevemos a tomar decisiones para las que “no estamos demasiado grandes” como no tener hijos, separarnos de parejas que nos hacen daño, cambiar de residencia, cambiar de trabajo, cambiar de profesión o de estilo de vida.

Aceptamos que somos independientes y que no necesitamos de nadie para lograr las cosas, pero reconocemos que nos gusta estar acompañadas en el camino.

A esta edad todavía queremos comernos el mundo, pero sabemos que sólo se puede bocado por bocado.

¿Viajamos?

Sí. Viajamos. Pero viajamos diferente. Viajamos por descubrirnos. Viajamos a los lugares que siempre quisimos y que no podíamos, por tiempo, por dinero o por responsabilidades.

Buscamos sitios que nos llenen los ojos y el alma.

No viajamos por viajar. Viajamos por compartir, viajamos por darle un respiro a nuestro corazón, por darnos un momento para reflexionar, por consentirnos, por conocer y por conocernos. Viajamos porque viajar es una manera de vivir.

Reconocemos que somos mujeres completas, decimos lo que pensamos, pedimos lo que necesitamos y vamos a donde queremos.

Tenemos treinta (s) la mejor etapa en la vida de una mujer porque #A los treinta una no se queda con las ganas

Soy Jessica De la Cruz, soy treintona

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