Después de dos años viviendo en Nueva York, entre mi trabajo como niñera y mi voluntariado, descubrí la fuerza para viajar sola por Estados Unidos. A mi regreso a México, sentí la misma sed de aventura. Consciente de los desafíos que enfrentamos como mujeres, decidí no dejar que el miedo dictara mi camino. En su lugar, lo reemplacé por preparación, precaución y un inmenso deseo de explorar mi país.
Porque viajar segura es viajar libre, comparto contigo las reglas de oro que sigo en México y en cualquier parte del mundo. Son mi brújula para mitigar riesgos y disfrutar con tranquilidad:
- Elige hospedajes estratégicos:Prioriza hoteles u hostales con buenas referencias. En caso de cualquier imprevisto, contarás con ayuda de forma más rápida.
- Apóyate en tours organizados:Especialmente para explorar los alrededores, los tours de un día son fantásticos. Minimizan costos y evitan el riesgo de perderte en lugares que no conoces.
- Mantén a tu red informada:Comparte siempre tu itinerario con familiares o amigos. Avísales cuándo podrías quedarte sin señal y asegúrate de tener una batería recargable para tu celular.
- Consume de forma consciente:En bares o restaurantes, nunca bebas de más. Cuando viajamos solas, nuestra atención es nuestra mejor herramienta.
- Confía en tu intuición:Esta es la regla más importante. Si un lugar o una situación no se siente bien, no lo está. Aléjate sin dudarlo.
Con estas precauciones como ancla, me lancé a la aventura. Si tú también quieres viajar sola por México, te comparto cuatro destinos que me parecieron perfectos para sentirnos en paz, relajadas y siempre bienvenidas por su gente.
- La Paz.
Pocos lugares encarnan tan bien su nombre como La Paz. Aquí, el Mar de Cortés se revela como un espejo de serenidad, un refugio de aguas tranquilas que te abraza y te hace sentir en completa seguridad.
Cada tarde, el malecón se convierte en el escenario perfecto para presenciar atardeceres que pintan el cielo con colores imposibles; momentos que se grabarán en tu memoria. Tu viaje no estará completo sin descubrir la belleza casi irreal de Balandra, una de las playas más aclamadas del mundo, o sin embarcarte en una aventura de día completo al santuario natural de la Isla Espíritu Santo.
Y si buscas un toque de magia bohemia, un corto viaje en autobús te llevará al Pueblo Mágico de Todos Santos, donde sus galerías de arte, encantadoras cafeterías y exquisitas artesanías terminarán por conquistarte.
- Ciudad de Oaxaca.
En Oaxaca, la belleza no es solo algo que se ve, es algo que se vive. Resuena en las voces de su gente hablando zapoteco o mixteco, un eco de raíces profundas que se niegan a ser olvidadas. Esas raíces se entrelazan y florecen en forma de artesanías extraordinarias, invitándote no solo a decorar tu casa, sino a vestir el arte y portar piezas únicas, cuyo valor trasciende lo material.
Aquí, los maestros artesanos te abren las puertas de sus talleres y hogares, compartiendo con orgullo los secretos de oficios ancestrales. El viaje se vuelve un torbellino de experiencias inolvidables: sentir la energía ancestral en Monte Albán, la imponente capital Zapoteca; maravillarse ante el Árbol del Tule, un ser milenario que ha atestiguado siglos de historia; y perderse por horas en los vibrantes mercados, un festín para los sentidos.
Y la comida… la comida es un capítulo aparte. Desde los puestos callejeros hasta los restaurantes más aclamados, ningún sabor decepciona. Pero es el mole, con su complejidad y profunda tradición, el que captura el alma de Oaxaca en un solo plato. Te aseguro que, una vez que lo pruebes aquí, nada se le podrá igualar.
- Bacalar
A tan solo 40 minutos de Chetumal, encontrarás Bacalar, un encantador Pueblo Mágico cuya laguna de aguas cristalinas es un llamado a la tranquilidad. Este destino es el recordatorio perfecto de la importancia de cuidar tanto de nosotros como de nuestro entorno.
La famosa “Laguna de los Siete Colores” es un ecosistema frágil que la comunidad local se esfuerza por conservar día a día. Como visitante, puedes unirte a este esfuerzo eligiendo actividades de bajo impacto que garantizan su preservación:
- Amanecer en Paddle Board:Vive la experiencia mágica de ver los primeros rayos de sol sobre el agua.
- Navegación en Velero:Recorre las distintas tonalidades de la laguna de forma silenciosa y respetuosa.
Disfruta de una de las joyas más preciadas de México de una manera consciente, asegurando que su magia perdure.
- Ciudad de Merida
Al igual que Oaxaca, Mérida es un bastión de resistencia y orgullo, un lugar donde el alma de la cultura maya no es una reliquia, sino una fuerza viva. La escucharás en el ritmo de la lengua maya en los mercados, y la verás en las manos de artesanos que transforman el henequén y la palma de jipijapa en piezas de arte.
La “Ciudad Blanca” te invita a explorarla sin prisa. Recorre el majestuoso Paseo de Montejo, flanqueado por mansiones que cuentan historias de una época dorada. Piérdete en el corazón de la ciudad, la Plaza Grande, y déjate envolver por la energía de sus espectáculos semanales, como la tradicional Vaquería o la impresionante recreación del juego de pelota maya, el Pok Ta Pok. Por la noche, sucumbe al antojo de una marquesita caliente mientras paseas por sus calles seguras y llenas de vida.
Desde Mérida, el mundo antiguo te llama. Organiza un tour a Chichén Itzá, una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, y siente el poder de una civilización que desafió el tiempo. De regreso, haz una parada obligatoria en el Pueblo Mágico de Valladolid para saborear una auténtica cochinita pibil. Y cuando el calor yucateco apriete, sumérgete en las aguas cristalinas de un cenote sagrado, esas ventanas al inframundo maya que hoy son portales a un mundo de belleza subterránea. Tu viaje no estará completo sin explorar otras maravillas como la imponente Uxmal o la mágica ciudad amarilla de Izamal.
Si esta guía te ha inspirado pero aún tienes dudas sobre cómo organizar tu itinerario o buscas un último empujón para lanzarte a la aventura, te invito a que me escribas. Encuéntrame en Instagram como @pamtravels_to. Estaré encantada de compartir contigo más razones por las que viajar sola es una de las experiencias más transformadoras que existen.


