Del 10 de octubre al 8 de noviembre, Aztlán Feria de Chapultepec tendrá una experiencia inmersiva en 720°, nuevos relatos de terror inspirados en leyendas mexicanas y una ambientación especial para celebrar esta temporada.
Flores de cempasúchil, calaveras, historias que pasan de generación en generación y personajes que parecen salir de las sombras. Así se prepara Aztlán Feria de Chapultepec para celebrar el Día de Muertos con una propuesta que combina tradición, tecnología y terror.
Del 10 de octubre al 8 de noviembre, el parque de diversiones presenta el Festival de las Calaveras, una temporada que invita a recorrer sus espacios con una atmósfera especial y descubrir dos experiencias protagonistas: una inmersión visual en los símbolos de esta festividad y una visita a una hacienda donde las leyendas mexicanas cobran vida.
Un viaje inmersivo por el Día de Muertos
¿Te imaginas quedar rodeado de imágenes, música y colores inspirados en una de las tradiciones más emblemáticas de México? Eso propone La Fiesta Eterna, una proyección inmersiva en 720° que se presenta en el Pabellón Inmersivo de Aztlán.
La experiencia recorre distintos elementos del Día de Muertos a través de una propuesta audiovisual que busca conectar al público con el significado de esta celebración desde una perspectiva contemporánea.
Es una opción para quienes quieren acercarse a la tradición de una manera diferente, en un espacio donde la tecnología se convierte en una forma de explorar la memoria, los símbolos y las historias que mantienen viva esta festividad.
Hacienda Maldita: las leyendas mexicanas salen de las sombras
Para quienes disfrutan las historias de terror, llega una nueva etapa de Hacienda Maldita: Nuevos Relatos del Inframundo, una atracción que amplía su universo con escenarios, personajes y leyendas que prometen poner a prueba el valor de sus visitantes.
La historia comienza cuando el heredero de Doña Magnolia López descubre un muro falso de adobe dentro de la propiedad. Detrás se esconden habitaciones que habían permanecido cerradas y que, al ser abiertas, liberan antiguas presencias relacionadas con una maldición mucho más oscura de lo que imaginaba.
Entre los personajes que forman parte de este recorrido aparecen tres figuras del imaginario popular mexicano:
- La Mulata de Córdoba: una leyenda veracruzana relacionada con la época de la Inquisición.
- La Pascualita: la inquietante historia de una figura asociada con una tienda de vestidos de novia en Chihuahua.
- El Hombre del Sombrero: una misteriosa presencia vinculada con relatos de apariciones durante episodios de parálisis del sueño.
A lo largo de la atracción, los visitantes avanzan por diferentes habitaciones donde los escenarios, los efectos y la interacción con los personajes forman parte de la narrativa. La intención es que cada espacio revele nuevas pistas y mantenga la tensión hasta el final.
Una temporada para disfrutar entre sustos y tradición
El Festival de las Calaveras también transformará distintos rincones de Aztlán con decoraciones y ambientaciones alusivas al Día de Muertos. Así, la visita puede combinar juegos mecánicos, fotografías entre los elementos de temporada y experiencias para distintos gustos y edades.
La propuesta permite armar un plan con familia o amigos: comenzar entre los colores de la festividad, descubrir una experiencia audiovisual y terminar con una dosis de adrenalina en una hacienda llena de secretos.
Toma nota: el festival estará disponible del 10 de octubre al 8 de noviembre de 2026 en Aztlán Feria de Chapultepec, ubicado en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México.
La proyección La Fiesta Eterna está incluida en los paquetes Aztlán Plus y Familiar, mientras que Hacienda Maldita: Nuevos Relatos del Inframundo tiene un costo adicional.
Para consultar horarios, paquetes y detalles de las experiencias, visita el sitio oficial de Aztlán Feria de Chapultepec.
Este Día de Muertos, Chapultepec tendrá un plan para quienes quieren celebrar nuestras tradiciones, pero también para quienes prefieren hacerlo con un poco de misterio y uno que otro susto.


