Mientras todos hablan de futbol, Guanajuato encontró la forma de entrar en la conversación mundial

Mientras todos hablan de futbol, Guanajuato encontró la forma de entrar en la conversación mundial

No será sede de los partidos, pero el estado está demostrando que también hay muchas maneras de formar parte de la gran fiesta deportiva.

Mientras millones de personas siguen la gran fiesta del futbol internacional y planean sus recorridos por las ciudades sede, Guanajuato está construyendo una estrategia diferente: convertirse en uno de esos lugares que los viajeros descubren antes, durante o después de los partidos.

Y lo interesante es que lo está logrando sin necesidad de tener un estadio.

Porque hoy el turismo deportivo ya no se limita a los noventa minutos de un encuentro. Los viajeros buscan extender sus recorridos, conocer otros destinos y vivir experiencias que les permitan entender mejor el país que visitan.

Uno de los grandes cambios del turismo deportivo es que los visitantes ya no viajan únicamente para asistir a un evento. Viajan para conocer un país. Y en ese sentido, Guanajuato tiene una ventaja estratégica.

Su ubicación, conectividad y cercanía con las ciudades sede permiten convertir un viaje de futbol en unas vacaciones mucho más completas.

En pocos días es posible recorrer dos Ciudades Patrimonio de la Humanidad, descubrir seis Pueblos Mágicos, visitar viñedos, probar una de las gastronomías más reconocidas del país o simplemente perderse entre callejones llenos de historia.

Es el tipo de experiencias que muchos viajeros internacionales buscan cuando ya hicieron el viaje hasta México.

Ahí es donde Guanajuato comienza a jugar un papel importante.

Hay un detalle que probablemente muchos aficionados no saben. Uno de los símbolos que acompañará la gran fiesta del futbol nació en Guanajuato.

Los sombreros oficiales son elaborados en San Francisco del Rincón, un municipio conocido como la Capital Mundial del Sombrero y que desde hace décadas mantiene viva una tradición artesanal que hoy viajará a miles de kilómetros de distancia, acompañando a aficionados de todo el mundo.

Es una muestra de cómo una industria local puede convertirse en un embajador silencioso de México.

Porque muchas veces la identidad de un país también se construye a través de los objetos que terminan llevándose los viajeros como recuerdo.

Mucho más que un destino de paso

En Ama Viajar hemos hablado recientemente del crecimiento que vive el enoturismo en Guanajuato. También de cómo sus vendimias están posicionando al estado como una de las regiones vitivinícolas más importantes del país.

Y esa es quizá la mayor fortaleza de Guanajuato en este momento: No depende de un solo atractivo.

Ha logrado construir una oferta donde conviven patrimonio, gastronomía, vino, cultura, lujo, aventura y tradiciones que hacen que cada visitante pueda diseñar un viaje distinto.

Eso le permite aprovechar el interés que genera el futbol sin perder su propia identidad.

Porque el verdadero reto para cualquier destino no es atraer visitantes durante unas semanas.

Es lograr que quieran quedarse más tiempo.

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