Expertos coinciden en que la tecnología y la inteligencia artificial están transformando la sostenibilidad en un motor estratégico para destinos y compañías turísticas.
La sostenibilidad ya no es discurso, es ventaja competitiva
En Ciudad de México se llevó a cabo el conversatorio “Tecnología e Inteligencia Artificial al servicio de la sostenibilidad corporativa”, organizado por Sygris y Turning Point, donde especialistas dejaron claro que la sostenibilidad corporativa atraviesa un punto de inflexión.
Para el sector turístico, el mensaje es especialmente relevante: la sostenibilidad dejó de ser un área operativa aislada para convertirse en un eje estratégico que impacta reputación, rentabilidad y preferencia del viajero.
Datos, IA y decisiones que fortalecen destinos
El mayor reto no es la falta de compromiso ambiental, sino la complejidad de gestionar datos confiables en entornos regulatorios cada vez más exigentes.
La inteligencia artificial —bien utilizada— permite transformar información dispersa en decisiones estratégicas que conectan operación, impacto ambiental y resultados financieros.
En turismo, esto significa medir mejor la huella ambiental, optimizar recursos en hoteles y experiencias, anticipar riesgos y comunicar con mayor transparencia el impacto real en comunidades y ecosistemas.
Sin embargo, los especialistas advirtieron que sin gobernanza de datos e interoperabilidad, la IA puede amplificar riesgos en lugar de mitigarlos.
El viajero exige transparencia
Gema Sacristán, líder de Sostenibilidad y Cambio Climático en Deloitte, señaló que estamos ante un tipping point: inversionistas, reguladores y consumidores exigen mayor transparencia y acciones claras hacia la descarbonización.
Para destinos turísticos, esto implica demostrar —con datos medibles— cómo gestionan agua, energía, residuos y relación con comunidades locales.
La sostenibilidad ya no es solo un atributo reputacional: es un criterio de elección.
Empresas que ya lo están aplicando
En el ámbito turístico, Lourdes Prieto, destacó que medir el impacto en comunidades y en la experiencia del viajero fortalece no solo la responsabilidad social, sino la competitividad y la fidelización.
Cuando los datos conectan desempeño ambiental con riesgos financieros y reputacionales, la sostenibilidad deja de ser gasto y se convierte en valor.
¿Qué significa esto para el turismo mexicano?
Para un país como México, donde el turismo depende directamente del entorno natural y cultural, esta transformación es clave.
La tecnología permite:
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Gestionar mejor recursos naturales en destinos.
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Medir impacto en comunidades receptoras.
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Comunicar acciones responsables de forma transparente.
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Alinear sostenibilidad con rentabilidad.
El consenso del panel fue claro: la sostenibilidad corporativa debe evolucionar de centro de costos a generador de ingresos, innovación y diferenciación.
En un mercado global donde el viajero busca experiencias auténticas y responsables, los destinos y empresas que integren datos, tecnología y ética en su estrategia no solo serán más sostenibles.
Serán más competitivos.
Y en turismo, esa diferencia puede definir el futuro.


