Puebla para jóvenes viajeros: mucho más que mole y talavera

Puebla para jóvenes viajeros: mucho más que mole y talavera

Entre pueblos mágicos, gastronomía, aventura, cultura y experiencias que conectan con las comunidades, Puebla tiene una oferta que va mucho más allá de la típica escapada de fin de semana. Este año, además, será sede de la 11ª edición del Ángel del Turismo.

Puebla tiene esa fama de destino al que uno va a comer mole, caminar por el Centro Histórico y regresar a casa. Y sí, todo eso vale muchísimo la pena, pero si eres joven y estás buscando un viaje que combine experiencias, aventura, gastronomía, naturaleza y lugares que realmente puedas contar después, probablemente Puebla tenga mucho más que ofrecerte de lo que imaginas.

La ciudad y el estado tienen una oferta particularmente interesante para quienes ya no quieren que viajar signifique solamente conocer monumentos, sino hacer algo, descubrir algo y, de preferencia, regresar con una buena historia.

Para empezar, está el Centro Histórico, Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, que se presta para caminar sin demasiada prisa entre arquitectura, cafés, museos, mercados, el Barrio del Artista y la Plazuela de los Sapos. Y claro, también para comer, porque en Puebla prácticamente cualquier recorrido termina convirtiéndose en una ruta gastronómica: cemitas, chalupas, tacos árabes, mole, dulces tradicionales y una cocina que forma parte fundamental de la identidad del destino.

Pero para nosotras, la Puebla que vale la pena descubrir entre jóvenes está también fuera de la capital.

Un roadtrip por Puebla puede ser mucho más divertido de lo que parece

Si eres de los que prefieren carretera, naturaleza y experiencias diferentes, el estado tiene suficientes opciones para armar varios viajes sin repetir plan.

Puedes ir hacia Cholula, combinar bicicleta, senderismo, gastronomía y cultura, o continuar hacia Atlixco, donde las experiencias relacionadas con el mezcal, la artesanía y la naturaleza permiten conocer otra cara de Puebla. También está la Sierra Norte, con lugares como Xicotepec, Huauchinango y Zacatlán, donde aparecen cafetales, bosques, cascadas, senderos y proyectos de turismo comunitario.

Y si lo tuyo es la adrenalina, Puebla tiene opciones de senderismo, ciclismo, rappel, tirolesas, espeleología, parapente y actividades de aventura, así que tampoco estamos hablando únicamente de un destino para caminar tranquilamente por calles coloniales.

Hay, además, experiencias que tienen ese factor de “esto no parece Puebla”. ¿Un ejemplo? La Laguna de Alchichica, los paisajes de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, los enormes cactus de Zapotitlán Salinas o los paisajes de la Sierra Norte. Son escenarios que cambian por completo la percepción que tenemos del estado.

Y si eres de los que viajan por comida…

Aquí Puebla juega con ventaja.

Porque una generación que viaja buscando restaurantes, mercados, productos locales y experiencias gastronómicas tiene en este estado una especie de parque de diversiones. La gastronomía no está aislada de la experiencia turística, es parte del viaje.

Puedes hacer una ruta del mezcal, descubrir café producido en la Sierra Norte, probar dulces tradicionales o simplemente recorrer un mercado y dejar que el antojo decida cuál será la siguiente parada. El propio estado cuenta con rutas turísticas dedicadas al mezcal, chile en nogada, café y otros productos que conectan gastronomía, territorio y cultura.

Y aquí aparece algo que creemos que Puebla está haciendo bien: la posibilidad de conocer un destino a través de las personas que producen, cocinan, cultivan y mantienen vivas sus tradiciones.

Eso también es viajar.

El turismo que están construyendo los jóvenes merece atención.

Y justamente aquí queremos hacer una pequeña pausa, porque este año Puebla tendrá una cita importante para la industria turística mexicana.

El estado será sede de la 11ª edición del Ángel del Turismo, que llegará a Puebla el próximo 29 de octubre, y que tiene entre sus objetivos reconocer proyectos, empresas y personas que están generando nuevas formas de hacer turismo.

Desde Ama Viajar nos interesa especialmente esta edición porque el Ángel no solamente pone el reflector sobre las grandes empresas o los destinos conocidos. También reconoce a emprendedores, innovadores, proyectos comunitarios y propuestas vinculadas con el turismo social y responsable, es decir, a quienes están intentando construir una industria turística diferente.

Y qué mejor escenario que Puebla para hacerlo.

Puebla tiene historia, sí, pero también tiene jóvenes creando futuro, comunidades compartiendo su territorio y empresarios que están encontrando nuevas maneras de contar el destino.

Y quizá por eso tiene tanto sentido que el Ángel del Turismo llegue este año hasta aquí: para reconocer precisamente a quienes están haciendo que el turismo mexicano siga cambiando, innovando y encontrando nuevas formas de conectar a los viajeros con México.

Así que la próxima vez que pienses en Puebla, quizá la pregunta no sea “¿qué hay que ver?”, sino “¿qué quiero vivir?” Porque las respuestas pueden ser muchas más de las que imaginabas.

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