Costa Rica llega a Reforma… y esta vez se recorre en bicicleta

La Ru-Tica 2026 convertirá el paseo ciclista de la CDMX en una experiencia inspirada en la biodiversidad y cultura costarricense, con actividades, retos y una aventura que quiere acercarnos al famoso “Pura Vida”.

No siempre necesitas tomar un avión para empezar a sentir curiosidad por un destino. A veces basta una canción, probar un platillo, conocer una tradición o, en este caso, subirte a una bicicleta y recorrer Paseo de la Reforma mientras descubres un poco de Costa Rica.

Este 2026, Esencial Costa Rica, en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México a través de la Secretaría de Movilidad (SEMOVI), presenta La Ru-Tica, una experiencia que aprovechará uno de los espacios recreativos más queridos de la capital para acercar a ciclistas, familias y peatones a la cultura y biodiversidad costarricense.

La propuesta nos parece interesante porque va mucho más allá de colocar un stand para promocionar un destino. La idea es llevar al viajero potencial a descubrirlo jugando, moviéndose y participando, una forma mucho más contemporánea de promoción turística que conecta con una generación que quiere saber cómo se siente un lugar antes de decidir visitarlo.

Un pasaporte a Costa Rica sin salir de Reforma

La dinámica será sencilla. A lo largo de la ruta habitual de Reforma se instalarán tres estaciones temáticas que funcionarán como pequeñas ventanas hacia Costa Rica. Para comenzar, los participantes tendrán que registrarse y recibirán un Pasaporte de La Ru-Tica, que deberán ir sellando conforme completen las actividades.

Habrá desde retos para imitar las poses de algunos de los animales más representativos del país hasta espacios para compartir qué significa para cada persona el concepto de “Pura Vida”, esa expresión que los costarricenses convirtieron prácticamente en una filosofía de vida.

La experiencia también tendrá un pequeño componente de exploración: se esconderán códigos QR a lo largo del recorrido con información y desafíos relacionados con la fauna costarricense. Quienes encuentren los códigos y consigan los cuatro sellos podrán completar la aventura, mientras que los primeros 50 participantes en lograrlo tendrán una sorpresa adicional.

Y sí, también habrá recompensas. Al finalizar las actividades, los sellos podrán canjearse por premios relacionados con un estilo de vida activo y consciente.

¿Puede una bicicleta despertar las ganas de viajar?

Aquí es donde La Ru-Tica se vuelve especialmente interesante desde el turismo. Costa Rica lleva años construyendo una imagen internacional estrechamente vinculada con la naturaleza, la biodiversidad y una forma más responsable de viajar, por lo que trasladar parte de esa identidad a una actividad al aire libre en la Ciudad de México tiene bastante sentido.

En lugar de mostrarnos únicamente fotografías de playas, volcanes y selvas, la propuesta busca que conozcamos algunos valores del destino a través de una experiencia. Y quizá ahí esté una de las grandes tendencias de la promoción turística actual: antes de pedirnos que viajemos a un lugar, hacernos sentir curiosidad por él.

También existe un componente ambiental. De acuerdo con los organizadores, durante las seis horas de La Ru-Tica la participación en bicicleta permitirá evitar de manera estimada 1.5 toneladas de CO₂, reforzando el mensaje de movilidad sustentable y turismo responsable que acompaña a la iniciativa.

Por supuesto, recorrer Reforma en bicicleta no será lo mismo que pedalear entre los paisajes de Costa Rica, pero quizá tampoco pretende serlo. La Ru-Tica funciona más bien como una probadita, una manera divertida de acercarnos a otra cultura y recordar que el turismo también puede comenzar mucho antes de hacer una maleta.

A veces empieza simplemente con una pregunta: ¿y si nuestro próximo viaje fuera a Costa Rica?

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